miércoles, 25 de julio de 2012

EL BARQUERO INCULTO



Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreido. Para cruzar un caudaloso rio de una a otra orilla tomo una barca. Valiente y sumiso, el barquero comenzo a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surco el cielo y el joven pregunto al barquero - Buen hombre, has estudiado la vida de las aves?

=No, señor - repuso el barquero

-Entonces, amigo has perdido la cuarta parte de tu vida. Pasados unos minutos, la barca se deslizo junto a unas exoticas plantas que flotaban en las aguas del rio. El joven pregunto al barquero

-Dime, barquero, has estudiado botanica?

=No señor, no se nada de plantas.

-Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida - comento el petulante joven.

El barquero seguia remando pacientemente. El sol del mediodia se reflejaba luminosamente sobre las aguas del rio. Entonces el joven pregunto:

-Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizandote por las aguas. Sabes por cierto, algo de la naturaleza del agua?

-No señor, nada se al respecto. No se nada de estas aguas ni de otras.

-Oh, amigo! exclamo el joven-. De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Subitamente la barca comenzo a hacer agua. No habia forma de achicar tanta agua y la barca comenzo a hundirse.El barquero preguntó al joven

-Señor, sabes nadar?

-No, repuso el joven.

-Pues me temo señor que has perdido toda tu vida.

Fin



martes, 24 de julio de 2012

JUGANDO AL ESCONDITE





Cuentos para niños escritos por: Valepaz.

Había una vez, una niña llamada Francisca que vivía con su mama y su hermano.
La mamá se llamaba Karen y el hermano Benjamín.
Un día Francisca salió a jugar con sus dos amigas, Carla y Camila. Las dos fueron avisadas por sus mamás de que no llegaran tarde a casa.
Empezaron a jugar al escondite, primero Carla contó, y  Camila y Francisca se fueron a esconder.
Carla encontró a Camila pero pasó mucho tiempo y no encontraban a Francisca. Eran casi las seis de la tarde.
Pero justo en ese momento, vieron una cosa moverse detrás del árbol, y ahí estaba Francisca.
Las dos amigas se habían asustado porque no sabían que decirle a la mamá de Francisca si no conseguían encontrarla, pero cuando la encontraron le dieron un fuerte abrazo y todas se tomaron de la mano y se fueron a sus casas con su familia felizmente.
Colorín colorado este cuento se ha acabado.
FIN

EL YOGUR DE FRESA



Érase una vez un frigorífico muy muy grande que había en casa deLaura, una niña de 6 años, a la que le gustaba tomarse, todos los días, un yogur de fresa antes de dormir.
Cuando terminaba de cenar, Laura iba derecha a la cocina de su casa, abría el frigorífico, alzaba la mano por encima de su cabeza y empezaba a tantear en la balda del frigorífico donde se encontraban los yogures. Así, hasta que daba con un yogur de fresa, que se comía muy a gusto con sus padres sentada en el salón, mientras veía la tele.
A Laura le gustaba mucho la televisión, por lo que siempre se quedaba con sus padres viendo las películas o programas que ellos veían hasta que sus padres se acostaban. Sus padres no le decían nada de que se fuera a dormir, ya que no pensaban que fuera malo para ella que se quedara viendo la tele mucho tiempo.
Esa era la rutina de Laura, todos los días hacía lo mismo, cogía el yogur… y veía la tele por las noches. Pero ella no sabía lo que ocurría dentro del frigorífico cuando iba a coger su yogur de fresa, ya que la vista no le alcanzaba a esa altura.
Sin que ella lo supiera, cada vez que tanteaba en la balda del frigorífico iba empujando con sus dedos a uno de esos yogures de fresa hacia la parte de atrás del frigorífico.
Un día, cuando su padre la alzó en brazos para que pudiera ver si le quedaban yogures de fresa, se dio cuenta de que había un yogur en el fondo del frigorífico, pegado a la pared, con muy mal aspecto. Parecía oxidado y arrugado…
Laura le preguntó a su padre: “¿Por qué está ese yogur con ese aspecto tan feo, Papá?“.
Porque llevamos muchas semanas sin asomarnos al fondo del frigorífico, y lo hemos abandonado“, le contestó su padre.
Laura se quedó pensativa y dijo para sus adentros: “No tenía que haber dejado pasar tanto tiempo sin mirar el fondo del frigorífico…“.
Y siguió su vida, viendo la televisión sin que sus padres le pusieran ningún límite para verla…
Pasaron unos años…
Cuando Laura tenía ya 18 años, Laura llegó del instituto, como todos los días, y entró en su casa gritando e insultando a sus padres
El padre de Laura le preguntó a su mujer: “¿Qué hemos hecho para que Laura se comporte así continuamente?“, y la madre de Laura contestó: “Creo que todos estos años la hemos dejado al fondo del frigorífico…
FIN
Moraleja: nunca hay que dejar a los niños que vean la televisión sin ponerles límites.

jueves, 19 de julio de 2012

EL CONEJO GRANDE



Esta moderna fábula nos muestra con mucha gracia el eterno enfrentamiento entre el bien y el mal. Y como, finalmente, el bien siempre prevalece.
Reconocemos esta “estructura narrativa” inmediatamente porque la hemos visto muchísimas veces. Por ejemplo, la encontramos en todos los cuentos infantiles.
Estas historias muchas veces consiguen interesarme, aunque resulten un poco previsibles: me indigna primero la crueldad de la que son capaces los villanos, después siento la satisfacción de ver que cada una de sus maldades es debidamente castigada y por último me emociono con el “final feliz”, en el que los buenos son recompensados, el bien se impone, el amor triunfa, etc. Son historias edificantes, estimulantes y optimistas que promueven valores positivos indiscutibles como la justicia, el bien, la amistad y el amor…
Pero desde este sitio web se comparten ciertas ideas que, aunque son de validez universal, no es posible aplicar fácilmente a historias como esta. Por ejemplo…
El perdón no parece una respuesta adecuada al problema que representan estos tres incorregibles roedores. Y poner la otra mejilla no habría contribuido precisamente a poner fin a sus abusos y crueldades.
La proyección, es decir, el mecanismo por el cual cuando algo nos enoja es porque vemos representados en otros ciertos rasgos de nuestra propia personalidad que no podemos aceptar en nosotros (¡que ni siquiera podemos ver!), no parece aplicarse al caso de este simpático conejo.
la ley de atracción, que explica que atraemos a nuestras vidas el tipo de experiencias que concuerdan o que “sintonizan” con nuestras emociones más frecuentes, tampoco parece ser válida en este caso.
Es que en una película impecablemente realizada como ésta, hasta los más pequeños detalles está cuidados. Así, cada acción, cada actitud, cada expresión, cada mirada tienen un sentido, una intención, y somos conducidos de una manera irresistible a experimentar ciertas emociones y a extraer determinadas conclusiones.
Y, salvando las distancias, nosotros cuidamos con el mismo esmero, inconscientemente, cada detalle de nuestra propia vida. Así, cuando elegimos una interpretación acerca de lo que sucede, siempre optamos por aquella que nos permite continuar sosteniendo nuestras propias creencias. O cada vez que decidimos incorporar un nuevo personaje en nuestra historia, lo hacemos sólo si nos permitirá desarrollar el “guión” que ya tenemos escrito.
Y la “película” que estamos protagonizando nos parece tan real, tan cierta, que se nos hace muy difícil comprender que es casi íntegramente una ilusión. Y muchas veces nos sentimos como este conejo, injustamente maltratados o víctimas de un destino caprichoso e imprevisible, sobre el que creemos no tener control y del que no nos sentimos responsables.
Axel Piskulic

ANIMALITOS MELANCOLICOS


Estos animalitos parecen estar un poco tristes. O por lo menos muy, muy serios.
Y es que…
Dibujo de una ardilla muy seria
Tal vez a esta ardilla no le alcanza con saber muy bien cómo acaparar lo necesario para hacer frente a un largo período de escasez. Es que la felicidad no depende de lo que tengamos guardado, ni aunque se trate de una verdadera fortuna.
Dibujo de un monito triste
Quizás este monito sea el habitante más inteligente de toda la selva, pero no se lo ve muy contento… La inteligencia y la felicidad no van necesariamente de la mano.
Dibujo de un buho muy serio
La proverbial sabiduría del búho tampoco parece conducir a la felicidad. Podemos creer que conocemos todas las respuestas y todavía seguir preguntándonos cómo alcanzar la felicidad…
Dibujo de una tortuga aburrida
La seguridad de un refugio siempre disponible y hecho a su medida, no parece garantizarle la felicidad a esta tortuga. La seguridad no nos hace sentir felices, sino que es al revés: la auténtica felicidad nos hace sentir seguros…
Dibujo de un pingüino de mirada intimidante
La capacidad de intimidar a los demás con una mirada como ésta tal vez nos permita manipular a algunas personas. Pero no contribuye precisamente a alcanzar la felicidad.
Dibujo de un loro
Y también podemos ser grandes conversadores y tener una vida social muy animada…
Dibujo de un tucán
…o ser muy originales y llamar siempre la atención…
Dibujo de un gatito adorable
…o hasta podríamos llegar a conseguir que todo el mundo nos considere adorables… y aún así no sentirnos felices.
Es que la felicidad no depende de ninguna de estas cosas. No tiene que ver con posesiones ni relaciones ni talentos. Es un estado de plenitud que sólo podemos encontrar en nuestro interior, el único lugar donde podemos descubrir, para luego compartir, el auténtico amor.
Axel Piskulic